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Abril 26 de
2008
Se
extiende por Europa el fenómeno de pagar con sexo alquiler de vivienda
El alto costo de la
renta, que en algunos países llega a 1.000 euros mensuales, propicia que muchos
jóvenes recurran a esta práctica para sufragar sus estudios.
Encontrar una habitación
a un precio aceptable en Roma, Milán o Nápoles es una empresa casi imposible
para muchos jóvenes italianos, especialmente universitarios.
Los hasta 1.000 euros
mensuales (más de 2,8 millones de pesos) que puede costar un cuarto en el
centro de estas ciudades, han provocado que cada vez sean más los anuncios en
los que se ofrece una reducción del alquiler o incluso su supresión, a cambio
de mantener relaciones sexuales con el propietario.
Son sobre todo estudiantes
llegadas de las provincias periféricas las que venden su cuerpo a los dueños de
las casas o los apartamentos para que éste les reduzca o elimine el arriendo.
La situación no es nueva -es de sobra conocida en los campus universitarios
italianos-, pero el escándalo se desató hace poco por una investigación del
canal de televisión Repubblica TV.
"Está quien hace de
gigoló, de chica de compañía o quien se desnuda delante de una webcam",
denunció la directora de la publicación Studenti Magazine, Giulia Serventi
Longhi, que considera "el alquiler a cambio de sexo" una práctica
real.
"Anuncio
serio", advirtió al inicio de un aviso un hombre de 45 años de Nápoles.
"Ofrezco gratuitamente una habitación amoblada, independiente y con baño a
una estudiante universitaria a cambio de dos prestaciones sexuales al
mes", rezaba el anuncio. Hay otros arrendatarios que no contabilizan el
número de relaciones exigen.
Al visitar las
principales páginas en Internet de búsqueda de vivienda, se puede encontrar
incluso a mujeres que se ofrecen para prostituirse a cambio de que alguien les
dé alojamiento. Es el caso de una joven que incluye su fotografía y escribe:
"Busco un cuarto en arriendo en el sur de Roma. Soy bonita, simpática y
necesitada. Me gustaría vivir con un hombre de 30 a 40 años que quiera una
mujer que lo acaricie sin nada a cambio. Puedo hacer las labores domésticas y
colmar de atenciones a mi coinquilino".
Pero este problema ya no
es exclusivo de Italia. Recientemente, el diario francés Libération reveló que
en varias páginas de anuncios en París también se pide sexo a cambio de un
techo. Y los rumores de que está pasando lo mismo en Madrid son cada vez más
fuertes.
DARÍO MENOR TORRES
PARA EL TIEMPO
ROMA