FUENTE:  www.eltiempo.com.co

Octubre 7 de 2007

Terminó proyecto piloto de educación sexual en 55 colegios de 38 municipios

Alumnas del Colegio Ciudadela Siglo XXI se ingeniaron juegos como este para tocar el tema del sexo.

Ahora está en fase de evaluación, pero el año entrante se extenderá a los demás colegios. Aquí están las experiencias de dos colegios de Florencia (Caquetá), que bajaron los embarazos en adolescentes.

Si a su mamá le hubieran hablado abiertamente de sexo, a lo mejor Amanda Patiño no habría esperado hasta los 19 años para pisar un aula de clase por tener que cuidar a sus cinco hermanos. Y si a Amanda le hubieran hablado a tiempo, habría esperado para tener su primer hijo y casarse. "A los 13 años uno tiene una venda y apenas ahora me la quito", dice.

Al borde de la manigua, en un barrio de estrato cero de Florencia, hoy Amanda lleva un uniforme y una consigna. Con 21 años, estudia con su hijo en el Instituto Buinaima y es quien se encarga de convencer a sus compañeras de protegerse al tener relaciones sexuales.

Pero también hace parte del equipo que hace un año decidió quitarle la responsabilidad de hablar de sexualidad al profesor de biología y entregársela a toda la comunidad, incluidos los papás, pues apenas el 40 por ciento tocaba estos temas con sus hijos.

"Decidimos acabar con el tabú y poner el tema en boca de los profesores de inglés, de matemáticas, de historia, y desde preescolar hasta once. A través de la escuela de padres y de visitas domiciliarias mantenemos a las familias ayudando a definir cómo hablamos con los muchachos", explica la orientadora del colegio, María Edith González.

Otra decisión drástica que tomaron es que no limitarían el tema a una clase fija, "porque si lo hiciéramos estaríamos sacando el tema del colegio, metiéndolo en un espacio cerrado", agrega Amanda.

En apenas un año, todo el colegio parece haber cambiado de actitud. Las cosas se llaman por su nombre.

Y aunque todavía falta ver el impacto en el número de embarazos y en los casos de violencia intrafamiliar, "hemos aprendido a valorar nuestro cuerpo y a formarnos como personas", como dice Judith Guzmán, quien de hecho no es una alumna, sino la madre de tres niños que estudian en el Buinaima. "Ellos apenas tienen entre 4 y 9 años, y aunque fue duro al comienzo, con los tres me siento a hablar de lo que a mí no me hablaron".

La experiencia de este colegio puede sonar aislada, pero apenas a unos minutos de allí sucede exactamente lo mismo. En el Instituto Ciudadela Siglo XXI, donde los más acomodados viven en estrato 1, pasaron en dos años de 13 jóvenes embarazadas a solo una.

Con las mismas premisas que en el Buinaima, pusieron a todos a ingeniar proyectos que combinaran el énfasis en productividad del colegio con la necesidad de cambiar la cultura de la sexualidad.

La empresa de ropa bordada de las alumnas de sexto parece no tener nada que ver con educación sexual, pero detrás hay toda una filosofía: "que las mujeres, desde pequeñas, podemos ocupar nuestro tiempo libre en oficios que nos beneficien", según cuenta Leidy Julieth Tocomá, estudiante.

Esto, en una comunidad asolada por el desempleo y la violencia intrafamiliar, es todo un cambio de mentalidad. "Ese cambio no es una opción, es una urgencia", dice la orientadora, Luz Bocanegra.

Replicarán las experiencias

En ningún colegio se dicta una cátedra de sexualidad, sino que se abren espacios en todas las materias para hablar de la parte científica y cultural del tema. Además, los proyectos extraclase y las actividades lúdicas y culturales son clave.

El colegio es el núcleo del proyecto, pero cuenta con el apoyo de una universidad, de instituciones oficiales como Bienestar Familiar, la Secretaría de Salud, organizaciones no gubernamentales y asociaciones vecinales.

ÉDGAR ALFONSO
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
FLORENCIA (CAQUETÁ)