Noviembre 19 de 2005
Portátil de 100 dólares

Un computador que se puede recargar con manivela es considerado revolucionario. Con él se busca combatir el atraso digital en los países pobres.

MAURICIO JARAMILLO MARÍN

 

Kofi Annan, secretario general de la ONU, dijo durante la presentación del portátil, realizada por Nicholas Negroponte (derecha) que es un gran logro.
AFP

El sueño de Nicholas Negroponte, director del Laboratorio de Medios del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y uno de los gurús de la era digital, solo podía generar incredulidad: crear un computador portátil tan económico (de 100 dólares o menos) que estuviera al alcance de los niños en países pobres, y distribuirlo masivamente en todo el mundo.

Incluso empresas de la industria tecnológica que han patrocinado las actividades del MIT inicialmente vieron la idea como una utopía. Seymour Papert, profesor del MIT y uno de los que acompañaron a Negroponte desde el comienzo del proyecto, le dijo a The Wall Street Journal que la primera reacción de Microsoft sobre la idea fue de burla, luego de rechazo y apenas recientemente pasó a ser amistosa.

Hoy la quimera va en camino de ser una realidad: la semana pasada, durante el Foro Mundial de la Sociedad de la Información, celebrado en Túnez, Negroponte y algunos colegas del MIT, con los que creó la fundación One Laptop per Child (OLPC, ‘un portátil por niño’), presentaron un prototipo de este computador.

La fundación había anunciado el proyecto en enero del 2005 durante el Foro Económico Mundial, en Davos (Suiza). El ambiente para un proyecto de esta índole era propicio, pues la ONU y otras organizaciones han generado diversas iniciativas para cerrar la brecha digital (la gran diferencia en aprovechamiento de los avances tecnológicos que existe entre los países desarrollados y los pobres).

Un gran logro
Durante la conferencia de prensa en la que se presentó el computador en Túnez, Kofi Annan, secretario general de la ONU, dijo que “el portátil de 100 dólares es inspirador en muchos aspectos. Es un impresionante logro técnico, capaz de hacer casi todo lo que computadores más grandes y costosos permiten”. Los más optimistas creen que el equipo podría revolucionar la educación que se ofrece en gran parte del planeta.

Para minimizar sus costos de producción, el portátil tiene algunos elementos que lo diferencian de sus ‘colegas’ comerciales: por ejemplo, utiliza el sistema operativo Linux (una versión de Red Hat), que es gratuito, al igual que programas de software de código abierto, que no exigen el pago de licencias.

No tiene disco duro, sino que usa memoria flash para almacenar los archivos y los programas (ofrece mucho menos espacio que un portátil común, pero es más durable y consume menos energía). La pantalla es más pequeña (de 8 pulgadas), ofrece menor resolución y funciona en dos modos: color, para navegar y ver imágenes, y blanco y negro, para ahorrar energía mientras se trabaja con textos.

La fundación planea fabricar de cinco a diez millones de portátiles a finales del 2006 o comienzos del 2007, y distribuir en dos años entre 100 y 150 millones de unidades entre niños de escasos recursos, especialmente en países pobres.

Ese plan ha generado interés en varios ámbitos. Por ejemplo, Google, AMD, Red Hat, News Corp. y Brightstar donaron, cada una, dos millones de dólares para financiar la fundación OLPC; por su parte, varios fabricantes de computadores comerciales han manifestado el interés de producir equipos para el proyecto.

Microsoft, que inicialmente era incrédulo, está buscando la forma de participar, aunque su sistema operativo Windows haya sido dejado de lado a cambio de Linux.

A su vez, Apple ofreció a la fundación regalar todas las copias del sistema Mac OS X que fueran necesarias, pero la oferta fue rechazada porque la fundación decidió contar con un sistema que no solo fuera gratuito, sino que pudiera ser modificado, sin problemas legales (otra ventaja del software libre y de código abierto).

Retos al por mayor
El proyecto de Negroponte y su fundación no es de poca monta y tiene grandes retos, aparte de convencer a líderes mundiales, gobiernos y empresas de que el sueño de crear un portátil de 100 dólares es posible.

El primero es lograr que el equipo cumpla con los requerimientos técnicos y logre la meta de los 100 dólares, unos 230.000 pesos colombianos (el prototipo presentado costó 118,5 dólares).

Un segundo desafío es convencer a los gobiernos de los países subdesarrollados de la importancia de invertir para llevar la tecnología a las escuelas, para negociar con ellos la venta de portátiles en grandes cantidades.

Hasta ahora, la OLPC ha hablado con más de 20 gobiernos, y los más interesados han sido los de Tailandia y Brasil (este último incluso está interesado en producir varios millones de equipos).

Este punto es importante porque inicialmente no se planea ofrecer el equipo individualmente, sino venderlo a los gobiernos, a través de los ministerios de educación, para que estos lo distribuyan en escuelas públicas y otras instituciones.

Pero además de estos retos capitales, hay obstáculos de distinta índole: el riesgo de que las familias de niños pobres, que a duras penas tienen para comer, decidan vender el portátil para subsistir; la dificultad de lograr la conexión a Internet en zonas deprimidas, y hasta barreras culturales, como la visión de naciones musulmanas de que los computadores e Internet son un arma del ‘imperialismo occidental’ y están hechas para difundir plagas como la pornografía.

¿Llegará a Colombia?

Hasta ahora, la fundación OLPC ha dialogado con muchos gobiernos del tercer mundo. En Colombia, el Ministerio de Comunicaciones ya tiene el tema en su agenda, y la ministra Martha Pinto de De Hart ya estuvo en conversaciones con Nicholas Negroponte.

Por lo pronto no hay una posición oficial. Sin embargo, el proyecto genera interés porque está alineado con las políticas estatales de masificación de Internet y las tecnologías en el país, y complementaría programas como Computador para Todos (de masificación de PC en hogares y pequeños negocios) y Compartel (centros de cómputo comunitarios con acceso a la Red).

Gustavo Adolfo Gómez, director de Agenda de Conectividad, dijo que en el corto plazo los portátiles no competirían con los telecentros de Compartel.

“Están diseñados para satisfacer la necesidad de utilizar las TIC (tecnologías de información y comunicaciones) en la educación infantil en países en desarrollo, bajo las condiciones de entorno como deficiencias en el fluido eléctrico y largas distancias entre las escuelas y los lugares de residencia. Los centros comunitarios tienen otros usuarios además de los niños en edad escolar, que no cambiarán con el proyecto”, señala.

Gómez cree que en el largo plazo, cuando el precio de los equipos se reduzca aún más, los telecentros quedarán relegados como un mecanismo solo para regiones apartadas de la geografía nacional donde no existan otras alternativas.