03 de Septiembre de 2006

El libro 'El niño infeliz' describe los principales factores que dañan la felicidad de los menores

FUENTE: www.eltiempo.com.co

Padres ausentes, regañones o permisivos educan niños infelices. Lograr felicidad depende del comportamiento con los hijos.

La obra es del psicólogo Kenneth Condrell, quien señala a los padres algunas sugerencias para no caer en los errores más comunes.

1. Divorcio conflictivo

Pedir a los hijos que tomen partido por su padre o su madre tras un divorcio hace que el niño se sienta forzado a "divorciarse" de uno de sus padres.

Qué hacer: Los padres que están en proceso de divorcio o separación deben tomar conciencia de que es el vínculo entre ellos el que está terminando y que en esto no corresponde hacer que los hijos crean que uno de ellos es bueno y el otro es malo. "Para los hijos, su papá y su mamá son lo único que tienen. Echarles a perder ese vínculo es una experiencia terrible y una importante causa de infelicidad", advierte el autor.

2. Sensación de fracaso

Especialmente cuando los niños tienen mal rendimiento académico sienten que son un fracaso, que no son capaces de alcanzar logros por sí mismos.

Qué hacer: Si el niño tiene logros escolares bajos, Condrell recomienda inscribirlos en alguna actividad extracurricular que los motive, como un deporte o un taller artístico o de danza.

"Necesitan realizar una actividad que los estimule, en la que se sientan realmente buenos y puedan descubrir su talento, y eso no necesariamente tiene que ver con sacar las mejores notas o ser buenos para las matemáticas".

3. Crueldad en el colegio

La crueldad o el matoneo persistentes del que son víctimas algunos niños en el colegio terminan por socavar su autoestima y hacer que no se sientan merecedores de valoración.

Qué hacer: Condrell recomienda que, cuando se presente un caso como este, "los padres se acerquen al director o profesor y denuncien el problema para buscar de manera conjunta una solución". Esta muchas veces consiste en trabajar con los dos involucrados.

4. Padres deprimidos

Cuando el padre o la madre son depresivos no tienen ánimo para jugar o pasar tiempo con sus hijos, estos no se sienten muy queridos o se culpan por su tristeza.

Qué hacer: "Lo importante es hablar con el niño diciéndole claramente: 'Tengo un problema y estoy buscando ayuda, pero quiero que sepas que no es tu culpa'.

"Este mensaje hay que repetirlo muchas veces", enfatiza Condrell. El psicólogo sugiere que el padre afectado haga un esfuerzo, por lo menos una vez por semana, para realizar una actividad entretenida con sus hijos, como llevarlos de paseo, salir a tomarse un helado o pasar una tarde en un lindo parque.

5. Peleas frente al hijo

Que los padres discutan de vez en cuando es normal. Pero cuando las peleas son constantes y muy agresivas provocan mucho miedo e inestabilidad en los niños, porque no saben cuándo comenzará la próxima pelea.

Qué hacer: "El hombre debe compartir las tareas domésticas y de crianza con la mujer. Y ellas deben aceptar que su manera de hacer las cosas no es siempre la única". Si alguna vez hay algo que quieren discutir es bueno tener alguna seña para ir a conversar en privado.

6. Hermanos abusadores

Suele iniciarse cuando llega un nuevo hijo y el que hasta ese momento era único no lo quiere, por lo que cada vez que pueda será odioso con el más chico. El problema es que si eso se mantiene en el tiempo, el menor se convierte en una víctima, pierde su confianza y comienza a tener problemas.

Qué hacer: "De inmediato deben poner reglas que prohíban molestar, intimidar, gritar o pegar en la familia", dice el autor. También recomienda darle a cada hijo un tiempo individual.

7. Favoritismo parental

No es inusual que los padres favorezcan más a un hijo que a otro, apunta Condrell. Pero el menos apreciado siente que no cumple con las expectativas que los padres tienen de él.

Qué hacer: Hay que preguntarse cuáles son las fortalezas del hijo al que no se está favoreciendo o con el que no existe cercanía. Y, también, abrirse a reconocer aspectos del hijo favorito que no son tan buenos.

8. Falta de límites

Los padres no pueden decir "no", les cuesta darse cuenta de que una conducta de su hijo está molestando a otros o permanecer firmes si una negativa le causa frustración al niño.

Qué hacer: establecer reglas y demostrar que violarlas tiene una consecuencia. Hay que mantenerse firme en su cumplimiento.

"Lo importante de las reglas es que los niños vean que los padres las respetan", dice el psicólogo.

9. Padres rabiosos

Muchos adultos con infancias difíciles o para quienes la vida no ha sido fácil viven enojados. "Si sientes que eres muy crítico, que no juegas con tu hijo o que siempre estás peleando con él, es probable que lo estés haciendo muy infeliz", dice el psicólogo.

Qué hacer: Condrell sugiere preguntarse cómo me habría gustado que mis papás se hubieran comportado conmigo y hacer una lista. Por ejemplo, "hubiera deseado que me dijeran más veces te quiero".

10. Familias ensambladas

El problema no es que se junten dos familias distintas, sino que los niños no se sientan cómodos con la nueva pareja del papá o la mamá. También puede haber problemas cuando en la misma casa se aplican reglas distintas para los hijos de cada uno.

Qué hacer: El autor sugiere salir solos con el o los hijos de la nueva pareja, para ir construyendo una relación. Además, se deben establecer reglas iguales para todos los hijos de la familia que se acaba de crear.