: : : : : : : : : : : : : : : : : :  FUNDACION GAMMA IDEAR 1988-2008   *   20 AÑOS    : : : :  

      

X     X     EL GENERO EN LOS PROYECTOS EDUCATIVOS INSTITUCIONALES.         X     X     X

 

 

INTRODUCCIÓN

GENERO: VARIABLE CLAVE EN EDUCACION SEXUAL

RESULTADOS ESTUDIANTES  |  

PADRES, MADRES Y DOCENTES  |  

  SOCIALIZACION DE GENERO DOCENTE  |  

EVALUACION CRITICA MATERIALES  |  

EDUCACION SEXUAL  | 

  TALLERES |

 

EL GENERO EN LOS PROYECTOS EDUCATIVOS INSTITUCIONALES.

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LA NUEVA CONSTRUCCION DE IDENTIDADES PARA LA  CONVIVENCIA ARMONICA - GENERO: VARIABLE CLAVE EN EDUCACION SEXUAL.

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2. PROPOSITO Y OBJETIVOS DEL PROYECTO.

PROPOSITO. Detectar las expectativas y necesidades "sentidas" de información sexual en la población adolescente, enfatizando en las diferencias cuantitativas por sexo (necesidades prácticas) y en las diferencias cualitativas respecto del género (necesidades estratégicas)( Se toma el concepto de necesidades prácticas y estratégicas en el sentido en que lo define Jo Bill (Ingl).)

OBJETIVOS:

2.1. Ejecutar la Encuesta de detección de necesidades de información sexual en 4 departamentos o distritos del país a alumnos y alumnas de 5o a 11o grados, con el fín de lograr el cubrimiento de 10 departamentos, utilizando la misma metodología de las encuestas ya existentes en la Fundación.

2.2. Detectar algunas características en los procesos de la socialización familiar del alumnado, importantes para la educación sexual.

2.3. Establecer, según las necesidades "sentidas" (o prácticas) en educación sexual de l@s alumn@s , los principales temas en que está interesado el alumnado, en los diversos grados, para los talleres institucionales de educación sexual, destacando diferencias cuantitativas por sexo.

2.4. Desarrollar un análisis de contenido de las preguntas relacionadas con género que fueron formuladas por l@s alumn@s, enfatizando en las diferencias que se hallan en ellas de acuerdo con el sexo. A través de este análisis de contenido se pretenden encontrar las variables fundamentales en la construcción de identidades masculinas y femeninas, base sobre la cual se construye, igualmente, la relación intersexual.

2.5. Establecer las áreas de formación para padres y madres de familia en relación con los temas sexuales deficitarios y la socialización de género, con el fin de promover una verdadera consideración de ésta última variable en la formación de hombres y mujeres colombian@s, como necesidad estratégica hacia el logro de personas más libres, autónomas y responsables tanto en su vida en general como en su salud sexual y reproductiva en particular.

2.6. Detallar la necesaria diferencia que requerirá el tratamiento de los temas de sexualidad y género, en las poblaciones de adolescentes.

2.7. Relacionar la información derivada de la encuesta a alumnado con la información sobre actitudes y conocimientos sexuales de l@s docentes (especialmente actitudes de género), buscando determinar áreas necesarias de formación y capacitación para ell@s, así como la posible influencia de los resultados de la población docente en la situación encontrada en el alumnado.

POBLACION CUBIERTA DIRECTAMENTE:

MAESTR@S: 2.000(Atlántico, Bogotá, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Distrito de Cartagena, Risaralda, Santander, Tolima, Valle)

ALUMNADO : 3.451 (Bogotá D.C. 1987-93)

10.183 (Bogotá, Casanare, Cauca, Distrito de Cartagena, Córdoba, Cundinamarca, Risaralda, Santander, Tolima, Valle).

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Total 15.634
Distribución por CORPES: Centroriente 6.089
Costa 1.773
Occidente 2.322
Distribución por sexo: Femenino 6.398
Masculino 3.785

3. MARCO TEORICO.

La perspectiva de género no es una teoría ni una metodología. Es, básicamente, una manera de mirar los diferentes hechos y procesos sociales enfatizando en las asimetrías, desigualdades, inequidades y/o exclusiones resultantes de concepciones, percepciones, normas, prejuicios, mitos, sentimientos y valores respecto de la condición femenina y/o masculina. (RUBIANO, Norma. "Propuesta de indicadores para evaluar los servicios de salud reproductiva con una perspectiva de género" . Bogotá: Universidad Externado de Colombia, Centro de Investigaciones sobre Dinámica Social, 1996.)

Es importante diferenciar entre sexo y género, pues los dos términos, con frecuencia, se utilizan como sinónimos.

"El sexo es una categoría biológica. Según ésta los seres humanos, de acuerdo a las diferencias fisiológicas y morfológicas, pueden ser clasificados como hembras y machos. El género es una construcción socio-cultural que define diferentes características emocionales, intelectuales y de comportamiento entre las personas por el hecho de ser hembras o machos. Distinguir entre sexo y género es útil para diferenciar lo que es "natural" (lo biológico) de aquello que no lo es (lo cultural)." (FAINHOLC, Beatriz. "Hacia una escuela no sexista". Argentina: Aique grupo editorial. 1994. P. 7)

La perspectiva de género se ha ido generalizando y ampliando en la última década con énfasis en dos dimensiones de la vida social: la educación y la salud.

3.1. La perspectiva de género en la educación.

"Preparar o formar niños(as) y jóvenes para la vida adulta incluye mostrar la existencia de la igualdad de posibilidades en las relaciones adultas y una distribución más equitativa de roles, funciones, tareas y responsabilidades públicas y privadas...Dentro de este contexto es importante que el sistema educativo formal entienda qué es lo que es machismo y estereotipia en la organización escolar, en las materias y contenidos que se enseñan y en los libros y materiales que se usan, a fín de tomar conciencia acerca de los mecanismos que refuerzan la desigualdad de los géneros.

"La propuesta tiende a un proceso evolutivo de cambio "para que la escuela- inicialmente segregada con un currículo diferente para cada género, después mixta con un currículo único pero centrado en el género masculino- sea finalmente co-educativa con un currículo que integre a ambos géneros y en la que el tratamiento sea equitativo" (MAÑERU, Ana y RUBIO, Esther. "Educación para la igualdad de oportunidades de ambos sexos" Argentina: Ministerio Educación y ciencia. 1992. P.10).

La co-educación se entiende, entonces, como aquella educación que toma como punto de partida la consideración de las necesidades, expectativas e intereses tanto de hombres como de mujeres y que hace realidad, en la práctica, la igualdad de derechos y oportunidades para ambos sexos. No se trata simplemente de una educación que tenga como objetivo tácito la acomodación de la mujer a las pautas, normas, interacciones y valores masculinos sino de una educación que, partiendo de la igual valoración de lo público y lo privado, lo político y lo doméstico, lo racional y lo afectivo, lo masculino y lo femenino y con base en la aceptación del pluralismo, la diversidad y la diferencia, así como el profundo respeto por dicha diferencia (tolerancia activa), permita el despliegue de las individualidades y la plena realización de lo humano en ambos sexos.

En la literatura existente sobre el tema se enfatiza constantemente en la gran dificultad que este cambio implica debido a la invisibilidad de las inequidades, las cuales han sido "legitimadas" como naturales o derivadas de condicionamientos o determinismos biológicos.

Hombre y mujer son socializados diferencialmente. Se espera de ambos actividades, funciones, comportamientos, sentimientos, actitudes y aún valores no sólo diferentes sino, en muchos casos, opuestos. La internalización de estos modelos (con base en premio-castigo) logra el objetivo de control social sobre el ser y quehacer femeninos fundamentalmente, lo cual tiene también un alto costo para el ser y quehacer masculinos. Hombres y mujeres socializados discriminatoriamente en todos los sistemas en los cuales participan desde su nacimiento, generan identidades masculinas y femeninas incompletas y estereotipadas, las cuales permiten la reproducción ideológica de los modelos de "ser" y "actuar", haciendo invisibles (aún para l@s propi@s protagonistas) las inequidades,discriminaciones y exclusiones.

Las consecuencias de esta socialización para la población femenina son: subvaloración de su identidad, autopercepción como objeto de los intereses, las expectativas y las necesidades de un otro, pasividad, auto-limitación de su ámbito de desempeño, restricción y represión de sus potencialidades, incomunicación, no-participación en lo social, entre otras. Para la población masculina: inseguridad, incompetencia doméstica, sobre-exigencia, egoísmo, dependencia, aislamiento afectivo, adicción, insensibilidad y violencia.

Las consecuencias para la relación intersexual las vemos contundentemente en la situación de crisis generalizada en la relación de pareja y la vida familiar. A nivel social en ese conglomerado de hombres y mujeres cada vez más distantes el uno de la otra y caracterizados en sus relaciones laborales, humanas y afectivas por la intolerancia, el irrespeto a la dignidad y a los derechos humanos, la discriminación y la violencia, resultado lógico de las innumerables castraciones psicológicas y socio-culturales que la sociedad occidental única, unificada y uniforme, unitaria y univalente, androcéntrica, patriarcal y excluyente, impuso y convalidó.

3.2. La perspectiva de género en la salud.

Los organismos internacionales encargados de la planeación, implementación y evaluación de proyectos y programas educativos y de salud sexual y reproductiva han encontrado algunas situaciones generalizadas en las poblaciones, situaciones que han dificultado la efectividad de los programas y han cuestionado la aproximación que se ha hecho al problema hasta el presente momento.

Concretamente en relación con salud sexual y reproductiva tanto la OMS como la OPS han presentado históricamente una evolución en sus modelos para la prestación de los servicios que puede sintetizarse en las siguientes etapas (RUBIANO, Norma. "Propuesta de indicadores para evaluar los servicios de salud reproductiva con una perspectiva de género." (Material recopilado para definir estado del arte). Bogotá: Universidad Externado de Colombia. Centro de investigaciones sobre dinámica social. 1996. ):

  1. Control de las tasas de natalidad a través de la regulación de la fecundidad. Los programas se centraron en la promoción y oferta de diversos tipos de contraceptivos , los cuales eran ofrecidos considerando fundamentalmente su eficacia, las posibilidades de suministro, la escogencia por parte del proveedor y otra serie de factores que olvidaron por completo las necesidades, expectativas, intereses, objetivos reproductivos y prejuicios de las mujeres y familias. El papel de la mujer en este proceso era pasivo: se limitaba a la recepción de una fórmula y unas indicaciones (aveces incomprensibles para ella) que transgredía en muy corto tiempo, abandonando el servicio. Los efectos secundarios en su cuerpo y en su sexualidad eran minimizados por el servicio de salud, más preocupado por índices, porcentajes y medidas estadísticas que por la situación concreta de sus usuarias.

Este modelo tuvo vigencia por más de 20 años y los posteriores descubrimientos sobre daños en la salud y en el sistema reproductivo, efectos secundarios molestos para la vida cotidiana y la sexualidad, así como las demandas legales por parte de las usuarias, promovieron una reflexión crítica en torno al papel del servicio y sus procedimientos. Por otra parte, tras 20 años de aplicación, los abandonos y cambios en los métodos, así como la vigencia de embarazos no deseados y abortos inducidos en prácticamente todas las regiones del tercer mundo, dirigió la mirada de investigadores y analistas hacia otros aspectos del problema.

  1. Hacia mediados de la década del 80, con Judith Bruce (BRUCE, Judith. "Fundamental Elements of quality of care: A simple framework." New York: The Population Council. 1989. ) a la cabeza, se cuestionan tanto el enfoque como la práctica en la prestación de servicios de salud reproductiva. Por primera vez se hace énfasis en la importancia de considerar a la mujer como sujeto (no objeto) de los modelos y programas. Igualmente la "calidad" del servicio se prioriza sobre la cantidad.

Los principales aportes de Bruce (complementados y enriquecidos posteriormente por otras investigadoras y analistas como : Kumar, Jain, Gay, Di Prete, Germain, Wong, Eschen, Kauffman, Mensh, Winnikoff, Malher) tienen que ver con un cambio en la relación proveedor-usuaria que permita una mayor libertad y autonomía de la mujer en su decisión. La "elección de métodos" de acuerdo al ciclo de vida y a las necesidades, valores y riesgos de salud se convierte en punto prioritario del nuevo esquema. Ello requiere de una excelente información sobre las diversas alternativas (incluyendo riesgos, efectos secundarios, posibilidades de cambio, circunstancias personales), y de gran competencia técnica en la provisión de los servicios. La consulta (médico-paciente) deviene en relación interpersonal proveedor(a)-usuaria con un componente afectivo que garantice la adhesión y compromiso de la usuaria. Finalmente se enfatiza en la necesidad de mecanismos de seguimiento que garanticen la continuidad (considerando el cambio de método como una alternativa válida) y en una constelación apropiada de servicios que elimine el enfoque exclusivamente reproductivo de los programas.

Esta nueva concepción del servicio pretende subsanar deficiencias comunes y frecuentes en el modelo anterior: considerando la diversidad cultural, la diferencia en objetivos reproductivos, la individualidad, el cuidado real de la salud de la mujer, así como la asignación de la responsabilidad de la elección informada a su protagonista, quien pasa de ser objeto a ser sujeto de la decisión, en real ejercicio de sus derechos humanos, sexuales y reproductivos.

  1. A partir de la década del 90 se añaden nuevos elementos al servicio de atención en salud sexual y reproductiva. Con el feminismo a la cabeza se enfatiza en una conceptualización y prestación de servicios de salud sexual y reproductiva con una perspectiva de género. Los principales elementos que entran en este nuevo enfoque son: integralidad de la atención, consideración de las especificidades de género, reconocimiento de la dificultad femenina para el cuidado de la salud, reconocimiento del desbalance de poderes implícito en la relación proveedor-usuaria, necesidad de empoderamiento de las mujeres desde el mismo servicio, auto-determinación femenina y participación en la definición de políticas que atañen a su ser y quehacer, incremento de la responsabilidad masculina en la reproducción y lucha contra la discriminación por cualquier motivo o situación.(M.Shutter, A.M.Pizarro, A. Londoño, A.Claro, C. Moser, C. Okojie, entre otras). (MATALAMA, M.I. "Calidad de atención en salud reproductiva desde un enfoque de género." Chile: Comusams, 1995.  GOMEZ, E. "El enfoque de género: apuntes para la elaboración de un marco de referencia." OPS, 1995.).

La perspectiva de género presenta conceptualizaciones y alternativas innovadoras en relación con la sexualidad, la reproducción, y la salud sexual y reproductiva, las cuales, por otro lado, han sido adoptadas mundialmente en las Conferencias de El Cairo y Bejin.

Posiblemente en ella puede estar la clave que permita una mayor efectividad de los servicios de salud y un mayor control de la población femenina sobre su salud sexual y reproductiva.


 

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Fecha de la última modificación : Sábado, 15 de Marzo  de 2008