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INTRODUCCIÓN
GENERO:
VARIABLE CLAVE EN EDUCACION SEXUAL
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RESULTADOS
ESTUDIANTES |
PADRES,
MADRES Y DOCENTES
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SOCIALIZACION
DE GENERO DOCENTE |
EVALUACION
CRITICA
MATERIALES |
EDUCACION
SEXUAL |
TALLERES
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LA NUEVA CONSTRUCCION DE IDENTIDADES PARA
LA
CONVIVENCIA ARMONICA - GENERO: VARIABLE CLAVE EN EDUCACION SEXUAL.
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tu compromiso personal con la paz y la convivencia
pacífica.
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2.
PROPOSITO Y OBJETIVOS DEL
PROYECTO.
PROPOSITO.
Detectar las expectativas y necesidades "sentidas" de
información sexual en la población adolescente,
enfatizando en las diferencias cuantitativas por sexo (necesidades
prácticas) y en las diferencias cualitativas respecto del
género (necesidades estratégicas)( Se toma el
concepto de necesidades prácticas y estratégicas
en el sentido en que lo define Jo Bill (Ingl).)
OBJETIVOS:
2.1.
Ejecutar la Encuesta de detección de necesidades de
información sexual en 4 departamentos o distritos del
país a alumnos y alumnas de 5o a 11o grados, con el
fín de lograr el cubrimiento de 10 departamentos, utilizando
la misma metodología de las encuestas ya existentes en la
Fundación.
2.2.
Detectar algunas características en los procesos de la
socialización familiar del alumnado, importantes para la
educación sexual.
2.3.
Establecer, según las necesidades "sentidas" (o
prácticas) en educación sexual de l@s alumn@s ,
los principales temas en que está interesado el alumnado, en
los diversos grados, para los talleres institucionales de
educación sexual, destacando diferencias cuantitativas por
sexo.
2.4.
Desarrollar un análisis de contenido de las preguntas
relacionadas con género que fueron formuladas por l@s
alumn@s, enfatizando en las diferencias que se hallan en ellas de
acuerdo con el sexo. A través de este análisis de
contenido se pretenden encontrar las variables fundamentales en la
construcción de identidades masculinas y femeninas, base
sobre la cual se construye, igualmente, la relación
intersexual.
2.5.
Establecer las áreas de formación para padres y
madres de familia en relación con los temas sexuales
deficitarios y la socialización de género, con el
fin de promover una verdadera consideración de
ésta última variable en la formación
de hombres y mujeres colombian@s, como necesidad estratégica
hacia el logro de personas más libres, autónomas
y responsables tanto en su vida en general como en su salud sexual y
reproductiva en particular.
2.6.
Detallar la necesaria diferencia que requerirá el
tratamiento de los temas de sexualidad y género, en las
poblaciones de adolescentes.
2.7.
Relacionar la información derivada de la encuesta a alumnado
con la información sobre actitudes y conocimientos sexuales
de l@s docentes (especialmente actitudes de género),
buscando determinar áreas necesarias de formación
y capacitación para ell@s, así como la posible
influencia de los resultados de la población docente en la
situación encontrada en el alumnado.
POBLACION
CUBIERTA DIRECTAMENTE:
MAESTR@S:
2.000(Atlántico, Bogotá, Boyacá,
Cauca, Cundinamarca, Distrito de Cartagena, Risaralda, Santander,
Tolima, Valle)
ALUMNADO
: 3.451 (Bogotá D.C. 1987-93)
10.183
(Bogotá, Casanare, Cauca, Distrito de Cartagena,
Córdoba, Cundinamarca, Risaralda, Santander, Tolima, Valle).
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Total
15.634
Distribución por CORPES: Centroriente 6.089
Costa 1.773
Occidente 2.322
Distribución por sexo: Femenino 6.398
Masculino 3.785
3. MARCO
TEORICO.
La
perspectiva de género no es una teoría ni una
metodología. Es, básicamente, una manera de mirar
los diferentes hechos y procesos sociales enfatizando en las
asimetrías, desigualdades, inequidades y/o exclusiones
resultantes de concepciones, percepciones, normas, prejuicios, mitos,
sentimientos y valores respecto de la condición femenina y/o
masculina. (RUBIANO, Norma. "Propuesta de indicadores para evaluar los
servicios de salud reproductiva con una perspectiva de
género" . Bogotá: Universidad Externado de
Colombia, Centro de Investigaciones sobre Dinámica Social,
1996.)
Es
importante diferenciar entre sexo y género, pues los dos
términos, con frecuencia, se utilizan como
sinónimos.
"El
sexo es una categoría biológica. Según
ésta los seres humanos, de acuerdo a las diferencias
fisiológicas y morfológicas, pueden ser
clasificados como hembras y machos. El género es una
construcción socio-cultural que define diferentes
características emocionales, intelectuales y de
comportamiento entre las personas por el hecho de ser hembras o machos.
Distinguir entre sexo y género es útil para
diferenciar lo que es "natural" (lo biológico) de aquello
que no lo es (lo cultural)." (FAINHOLC, Beatriz. "Hacia una escuela no
sexista". Argentina: Aique grupo editorial. 1994. P. 7)
La
perspectiva de género se ha ido generalizando y ampliando en
la última década con énfasis en dos
dimensiones de la vida social: la educación y la salud.
3.1.
La perspectiva de género en la educación.
"Preparar
o formar niños(as) y jóvenes para la vida adulta
incluye mostrar la existencia de la igualdad de posibilidades en las
relaciones adultas y una distribución más
equitativa de roles, funciones, tareas y responsabilidades
públicas y privadas...Dentro de este contexto es importante
que el sistema educativo formal entienda qué es lo que es
machismo y estereotipia en la organización escolar, en las
materias y contenidos que se enseñan y en los libros y
materiales que se usan, a fín de tomar conciencia acerca de
los mecanismos que refuerzan la desigualdad de los géneros.
"La
propuesta tiende a un proceso evolutivo de cambio "para que la escuela-
inicialmente segregada con un currículo diferente para cada
género, después mixta con un currículo
único pero centrado en el género masculino- sea
finalmente co-educativa con un currículo que integre a ambos
géneros y en la que el tratamiento sea equitativo"
(MAÑERU, Ana y RUBIO, Esther. "Educación para la
igualdad de oportunidades de ambos sexos" Argentina: Ministerio
Educación y ciencia. 1992. P.10).
La
co-educación se entiende, entonces, como aquella
educación que toma como punto de partida la
consideración de las necesidades, expectativas e intereses
tanto de hombres como de mujeres y que hace realidad, en la
práctica, la igualdad de derechos y oportunidades para ambos
sexos. No se trata simplemente de una educación que tenga
como objetivo tácito la acomodación de la mujer a
las pautas, normas, interacciones y valores masculinos sino de una
educación que, partiendo de la igual valoración
de lo público y lo privado, lo político y lo
doméstico, lo racional y lo afectivo, lo masculino y lo
femenino y con base en la aceptación del pluralismo, la
diversidad y la diferencia, así como el profundo respeto por
dicha diferencia (tolerancia activa), permita el despliegue de las
individualidades y la plena realización de lo humano en
ambos sexos.
En
la literatura existente sobre el tema se enfatiza constantemente en la
gran dificultad que este cambio implica debido a la invisibilidad de
las inequidades, las cuales han sido "legitimadas" como naturales o
derivadas de condicionamientos o determinismos biológicos.
Hombre
y mujer son socializados diferencialmente. Se espera de ambos
actividades, funciones, comportamientos, sentimientos, actitudes y
aún valores no sólo diferentes sino, en muchos
casos, opuestos. La internalización de estos modelos (con
base en premio-castigo) logra el objetivo de control social sobre el
ser y quehacer femeninos fundamentalmente, lo cual tiene
también un alto costo para el ser y quehacer masculinos.
Hombres y mujeres socializados discriminatoriamente en todos los
sistemas en los cuales participan desde su nacimiento, generan
identidades masculinas y femeninas incompletas y estereotipadas, las
cuales permiten la reproducción ideológica de los
modelos de "ser" y "actuar", haciendo invisibles (aún para
l@s propi@s protagonistas) las inequidades,discriminaciones y
exclusiones.
Las
consecuencias de esta socialización para la
población femenina son: subvaloración de su
identidad, autopercepción como objeto de los intereses, las
expectativas y las necesidades de un otro, pasividad,
auto-limitación de su ámbito de
desempeño, restricción y represión de
sus potencialidades, incomunicación,
no-participación en lo social, entre otras. Para la
población masculina: inseguridad, incompetencia
doméstica, sobre-exigencia, egoísmo, dependencia,
aislamiento afectivo, adicción, insensibilidad y violencia.
Las
consecuencias para la relación intersexual las vemos
contundentemente en la situación de crisis generalizada en
la relación de pareja y la vida familiar. A nivel social en
ese conglomerado de hombres y mujeres cada vez más distantes
el uno de la otra y caracterizados en sus relaciones laborales, humanas
y afectivas por la intolerancia, el irrespeto a la dignidad y a los
derechos humanos, la discriminación y la violencia,
resultado lógico de las innumerables castraciones
psicológicas y socio-culturales que la sociedad occidental
única, unificada y uniforme, unitaria y univalente,
androcéntrica, patriarcal y excluyente, impuso y
convalidó.
3.2.
La perspectiva de género en la salud.
Los
organismos internacionales encargados de la planeación,
implementación y evaluación de proyectos y
programas educativos y de salud sexual y reproductiva han encontrado
algunas situaciones generalizadas en las poblaciones, situaciones que
han dificultado la efectividad de los programas y han cuestionado la
aproximación que se ha hecho al problema hasta el presente
momento.
Concretamente
en relación con salud sexual y reproductiva tanto la OMS
como la OPS han presentado históricamente una
evolución en sus modelos para la prestación de
los servicios que puede sintetizarse en las siguientes etapas (RUBIANO,
Norma. "Propuesta de indicadores para evaluar los servicios de salud
reproductiva con una perspectiva de género." (Material
recopilado para definir estado del arte). Bogotá:
Universidad Externado de Colombia. Centro de investigaciones sobre
dinámica social. 1996. ):
-
Control
de las tasas de natalidad a través de la
regulación de la fecundidad. Los programas se centraron en
la promoción y oferta de diversos tipos de contraceptivos ,
los cuales eran ofrecidos considerando fundamentalmente su eficacia,
las posibilidades de suministro, la escogencia por parte del proveedor
y otra serie de factores que olvidaron por completo las necesidades,
expectativas, intereses, objetivos reproductivos y prejuicios de las
mujeres y familias. El papel de la mujer en este proceso era pasivo: se
limitaba a la recepción de una fórmula y unas
indicaciones (aveces incomprensibles para ella) que
transgredía en muy corto tiempo, abandonando el servicio.
Los efectos secundarios en su cuerpo y en su sexualidad eran
minimizados por el servicio de salud, más preocupado por
índices, porcentajes y medidas estadísticas que
por la situación concreta de sus usuarias.
Este
modelo tuvo vigencia por más de 20 años y los
posteriores descubrimientos sobre daños en la salud y en el
sistema reproductivo, efectos secundarios molestos para la vida
cotidiana y la sexualidad, así como las demandas legales por
parte de las usuarias, promovieron una reflexión
crítica en torno al papel del servicio y sus procedimientos.
Por otra parte, tras 20 años de aplicación, los
abandonos y cambios en los métodos, así como la
vigencia de embarazos no deseados y abortos inducidos en
prácticamente todas las regiones del tercer mundo,
dirigió la mirada de investigadores y analistas hacia otros
aspectos del problema.
-
Hacia
mediados de la década del 80, con Judith Bruce (BRUCE,
Judith. "Fundamental Elements of quality of care: A simple framework."
New York: The Population Council. 1989. ) a la cabeza, se cuestionan
tanto el enfoque como la práctica en la
prestación de servicios de salud reproductiva. Por primera
vez se hace énfasis en la importancia de considerar a la
mujer como sujeto (no objeto) de los modelos y programas. Igualmente la
"calidad" del servicio se prioriza sobre la cantidad.
Los
principales aportes de Bruce (complementados y enriquecidos
posteriormente por otras investigadoras y analistas como : Kumar, Jain,
Gay, Di Prete, Germain, Wong, Eschen, Kauffman, Mensh, Winnikoff,
Malher) tienen que ver con un cambio en la relación
proveedor-usuaria que permita una mayor libertad y autonomía
de la mujer en su decisión. La "elección de
métodos" de acuerdo al ciclo de vida y a las necesidades,
valores y riesgos de salud se convierte en punto prioritario del nuevo
esquema. Ello requiere de una excelente información sobre
las diversas alternativas (incluyendo riesgos, efectos secundarios,
posibilidades de cambio, circunstancias personales), y de gran
competencia técnica en la provisión de los
servicios. La consulta (médico-paciente) deviene en
relación interpersonal proveedor(a)-usuaria con un
componente afectivo que garantice la adhesión y compromiso
de la usuaria. Finalmente se enfatiza en la necesidad de mecanismos de
seguimiento que garanticen la continuidad (considerando el cambio de
método como una alternativa válida) y en una
constelación apropiada de servicios que elimine el enfoque
exclusivamente reproductivo de los programas.
Esta
nueva concepción del servicio pretende subsanar deficiencias
comunes y frecuentes en el modelo anterior: considerando la diversidad
cultural, la diferencia en objetivos reproductivos, la individualidad,
el cuidado real de la salud de la mujer, así como la
asignación de la responsabilidad de la elección
informada a su protagonista, quien pasa de ser objeto a ser sujeto de
la decisión, en real ejercicio de sus derechos humanos,
sexuales y reproductivos.
-
A
partir de la década del 90 se añaden nuevos
elementos al servicio de atención en salud sexual y
reproductiva. Con el feminismo a la cabeza se enfatiza en una
conceptualización y prestación de servicios de
salud sexual y reproductiva con una perspectiva de género.
Los principales elementos que entran en este nuevo enfoque son:
integralidad de la atención, consideración de las
especificidades de género, reconocimiento de la dificultad
femenina para el cuidado de la salud, reconocimiento del desbalance de
poderes implícito en la relación
proveedor-usuaria, necesidad de empoderamiento de las mujeres desde el
mismo servicio, auto-determinación femenina y
participación en la definición de
políticas que atañen a su ser y quehacer,
incremento de la responsabilidad masculina en la
reproducción y lucha contra la discriminación por
cualquier motivo o situación.(M.Shutter, A.M.Pizarro, A.
Londoño, A.Claro, C. Moser, C. Okojie, entre otras).
(MATALAMA, M.I. "Calidad de atención en salud reproductiva
desde un enfoque de género." Chile: Comusams,
1995. GOMEZ, E. "El enfoque de género: apuntes
para la elaboración de un marco de referencia." OPS, 1995.).
La
perspectiva de género presenta conceptualizaciones y
alternativas innovadoras en relación con la sexualidad, la
reproducción, y la salud sexual y reproductiva, las cuales,
por otro lado, han sido adoptadas mundialmente en las Conferencias de
El Cairo y Bejin.
Posiblemente
en ella puede estar la clave que permita una mayor efectividad de los
servicios de salud y un mayor control de la población
femenina sobre su salud sexual y reproductiva.
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