FUENTE: http://www.eltiempo.com/salud/noticias/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3700040.html

Agosto 29 de 2007

Síndrome de túnel del carpo y dolor de espalda, enfermedades laborales más comunes en Colombia

El túnel del carpo y el dolor de espalda estan entre las las enfermedades más comunes en los trabajadores colombianos.

55 de cada 100 mil trabajadores colombianos fueron diagnosticados con enfermedades de riesgo profesional en 2006, según investigación del Ministerio de Protección Social y la Universidad Javeriana.

Es la tasa más alta registrada hasta ahora en la historia del país.

Los problemas más comunes son los desórdenes musculares. Entre ellos el síndrome del túnel del carpo representa el 32 por ciento de los diagnósticos de este origen (5 por ciento más que en el 2001).

El dolor lumbar representa un 15 por ciento del total de los diagnósticos médicos (7 por ciento menos, con respecto al 2003); al parecer, por las búsquedas más específicas se han encontrado otros trastornos, como las discopatías vertebrales, que se triplicaron en los últimos años.

La sordera neurosensorial, causada por la exposición a ruidos en el lugar de trabajo, y las enfermedades pulmonares producidas por la inhalación de partículas minerales, también hacen parte de las molestias que más afectan a los trabajadores.

Si bien estas alteraciones están bien definidas desde el punto de vista médico, cuando son originadas por causas relacionadas con el trabajo es importante unificar los factores de riesgo que las desencadenan, los criterios diagnósticos y los tratamientos, con el propósito de promover el bienestar del trabajador, su atención adecuada y su pronta reincorporación.

Protocolos de manejo

Según el Ministerio, este tipo de patologías deben ser atendidas de manera integral, y para el efecto emitió las primeras cinco guías de atención para las enfermedades profesionales más frecuentes (impresas y a través de su página de Internet).

Cada una describe la patología, con sus factores de riesgo, y proporciona elementos que van desde la prevención, el diagnóstico y la intervención en cada una de ellas.

Se pretende que las guías sean adoptadas como referente obligado en todas las empresas (cuya actividad pueda causar este tipo de alteraciones), así como por las EPS y las ARP (resolución 2844 del 16 de agosto del 2007). Adicionalmente se busca capacitar, con estas herramientas, a empleadores y a 7.800 trabajadores.

De acuerdo con la viceministra de Salud y Bienestar, Blanca Cajigas, lo ideal es darle a conocer a la gente, además de las características de las enfermedades, su modo de intervención y su manejo, elementos claros para obtener beneficios, como incapacidades e indemnizaciones.

El Ministerio de la Protección Social proyecta entregar, en diciembre próximo, nuevas guías para patologías respiratorias, dérmicas y tumorales, entre otras, también de origen laboral.

Vea más: www.minproteccionsocial.gov.co

Estas son las cinco afecciones laborales más frecuentes

1. Sobreuso de miembros superiores

Desórdenes musculoesqueléticos relacionados con movimientos repetitivos de miembros superiores. Los más comunes son:
Las estructuras blandas de los miembros superiores, como músculos y tendones se afectan por movimientos repetidos durante actividades de tipo mecánico.

En el túnel del carpo (muñeca) el nervio que da la sensibilidad y el movimiento a las partes más funcionales de la mano, que incluyen los dedos pulgar, índice y medio, es comprimido cuando el espacio por donde pasa se reduce por inflamación, ocupación por grasa o cambios en la estructura. Esto lleva progresivamente a sensaciones dolorosas y pérdida de la sensibilidad y del movimiento.

La epicondilitis y la enfermedad de Quervain se relacionan con sobrecarga en los sitios donde se insertan los músculos a nivel del codo y del dedo pulgar, respectivamente.

2. Dolores lumbares

Otra guía es para el manejo del dolor lumbar y las hernias de disco.

La espalda es la estructura más comprometida en los espacios laborales. El mal manejo de cargas, la debilidad muscular, las posturas inadecuadas y el desgaste progresivo de los huesos de la columna producen cuadros de dolor que, de no manejarse tempranamente pueden cronificarse, hasta llegar a ser incapacitantes.

Por las mismas causas se pueden afectar estructuras internas como las vértebras, los discos que hay entre ellas y el tejido nervioso que contienen.

Las medidas de intervención se orientan a hacer prevención manteniendo una buena higiene muscular, un peso adecuado, una instrucción sobre el manejo de cargas, la adecuación de los espacios y condiciones de trabajo, la consulta permanente para eliminar factores de riesgo y el manejo temprano de los síntomas.

3. El hombro doloroso

Esta es la articulación más inestable del cuerpo y, por consiguiente, una de las más susceptibles a sufrir alteraciones. Su mal uso en los espacios de trabajo, por manejo inadecuado de cargas, movimientos forzados y repetitivos, sumados a una inadecuada condición muscular, al desgaste óseo o a compromisos en ligamentos o cápsulas pueden incluso limitar el movimiento y causar incapacidad permanente. Con esta articulación es importante poner en práctica, de manera temprana, medidas preventivas, además de hacer un seguimiento del uso que las personas le dan en los espacios de trabajo. Se requiere eliminar factores de riesgo, hacer los ajustes necesarios en puestos de trabajo y en las actividades cotidianas. Es indispensable consultar con los primeros síntomas, porque la articulación se lesiona con rapidez.

4. Riesgos respiratorios

El pulmón es el órgano blanco de partículas suspendidas en el aire que se respira en algunos espacios de trabajo.

Tales partículas pueden ser de origen mineral, como el carbón, el silicio y el asbesto (elementos que se encuentran esencialmente en la minería). Las personas que trabajan en su explotación o manipulación, tienen alto riesgo de presentar enfermedades que comprometen las vías respiratorias o los alvéolos, que progresivamente dificultan el intercambio gaseoso, con consecuencias respiratorias severas. Esta condición favorece el desarrollo de complicaciones, como neumonías y, en casos extremos, cáncer.

La intervención comienza con la prevención mediante el uso de elementos de seguridad industrial, además del seguimiento constante de la función respiratoria y características pulmonares de los trabajadores.

El oído, afectado por el ruido

El oído interno va perdiendo su capacidad de recepción, cualificación e identificación del sonido por el trauma acústico repetitivo generado por fuentes sonoras que sobrepasan los límites permitidos en los espacios de trabajo. Esto se conoce como hipoacusia neurosensorial, la cual es imperceptible en sus primeras etapas, porque los afectados se acomodan a la pérdida.

La identificación de sonidos graves o agudos, la necesidad de incrementar la intensidad del volumen de lo que se desea escuchar y la elevación de la voz en una conversación son señales que deben ser evaluadas de manera temprana.

El ruido como factor de riesgo en los espacios laborales no permite intervención distinta a la prevención con el uso exigente de elementos de seguridad industrial y tamizajes regulares de la capacidad auditiva de quienes están expuestos.

Tres casos de enfermedad profesional

CARLOS RODRÍGUEZ S.
Operario de montacarga, 37 años


"Un día, levantando un rollo de tela, sentí un dolor terrible en la cadera, que me bloqueó. Me llevaron a la clínica San Pedro y me dijeron que tenía una hernia de disco que me apretaba un nervio; por eso me dolía la pierna derecha. Me operaron y después de las terapias en la empresa me reubicaron".

CARMENZA CUÉLLAR
Trabajadora de cultivo de flores, 44 años


"Soy operaria de la sección de corte, y manejo tijeras y pinzas. Hace dos años empecé con hormigueos y corrientazos en los dedos de la mano derecha, que se volvieron terribles. Me hicieron un examen y dijeron que tenía afectado el túnel de carpo. Me operaron hace 15 días y estoy en terapias".

ROSA CECILIA HINCAPIÉ
Aseadora de una empresa, 48 años


"Manejo y cargo brilladoras y elementos de aseos todos los días. El hombro empezó a dolerme hace seis meses, y me calmaba con pastillas. Llegó el momento en que no me podía rascar la espalda; el dolor no me dejaba dormir. Con una radiografía me dijeron que tenía el hombro congelado. Estoy en terapia".

Lo que ampara la ley

Los riesgos profesionales son uno de los tres componentes del Sistema General de Seguridad Social. A él deben estar afiliados, por obligación, todos los trabajadores del país, con cargo total al empleador, cuando existe una relación de dependencia.

Un afiliado tiene derecho a prevención, dotación de los elementos de seguridad industrial, tratamiento completo de los accidentes de trabajo y de las enfermedades profesionales y a su rehabilitación.

Los afiliados deben ser atendidos por su EPS, bajo la denominación de enfermedad profesional o accidente de trabajo; estos deben ser certificados y notificados por la empresa y la misma EPS a la administradora de riesgos profesionales (ARP), que debe cubrir todo el manejo del caso, sin restricción, al igual que las incapacidades, indemnizaciones o pensiones, en caso necesario.