FUENTE: http://www.eltiempo.com/salud/noticias/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3704449.html

Septiembre 1 de 2007

No calme a sus hijos con medicinas antigripales: pueden causar el efecto contrario

Al sedarlos se pueden entorpecer los reflejos naturales de los niños.

Su uso para sedar a los pequeños es muy extendido en algunos lugares, a pesar de la advertencia de expertos. Conozca otras técnicas más saludables y efectivas.

En una sociedad que saborea la comodidad, los padres se ven a veces tentados (o presionados) a usar medicinas contra la gripa y las alergias para lograr que sus hijos se duerman.

En un incidente el mes pasado, una mujer de Georgia (Estados Unidos) y su parlanchín hijo de 19 meses fueron retirados de un vuelo sobre Oklahoma debido a que el infante repetía constantemente "adiós, adiós avión" durante la explicación sobre la seguridad; la molesta azafata sugirió una dosis de antihistamínico en jarabe y la madre se ofendió.

Al margen de los méritos de esa confrontación, los médicos afirman que hay una lección que aprender: los antigripales y antihistamínicos nunca deberían ser suministradas para sedar a un niño. Por principio, pueden tener efectos secundarios, incluyendo constipación y problemas respiratorios. Y por otro lado, en algunos niños producen exactamente lo contrario del efecto deseado.

"En lugar de sentirse somnolientos, pueden sentirse muy animados y ser menos controlables", señaló Charles J. Cote, anestesiólogo pediátrico de la Escuela de Medicina de Harvard.

Esa reacción paradójica a los antihistamínicos contenidos en muchas medicinas contra el resfriado común y remedios contra alergias ocurre hasta en 5 a 10 por ciento de los niños, según algunos expertos. No es médicamente peligroso, pero el efecto puede tardar un par de horas en desaparecer.

A pesar de eso, Philip Walson, profesor de pediatría y farmacología del Centro Médico del Hospital para Niños de Cincinnati, sostiene que el uso de tales medicinas para hacer que los niños sientan sueño es muy extendido, entre otras razones porque "no hay sedantes verdaderamente seguros, sin receta, para darles. La sedación es algo muy serio", aseguró.

Walson fue testigo experto en el juicio del 2005 contra una operadora de una guardería de Montana (E.U.), quien fue encontrada culpable de homicidio por negligencia en relación con la muerte de un niño de un año bajo su cuidado.

El jurado determinó que ella les suministraba a los pequeños una medicina sin receta contra la alergia para lograr que se quedaran dormidos. "Resultó que había comprado cuartos de galón de esta, literalmente, y se las había dado a los bebés", señaló Walson.

Las medicinas más populares contra la gripa y las alergias no fueron desarrolladas como sedantes; las dosis recomendadas en sus etiquetas están dirigidas para su uso determinado.

Asimismo, la Oficina de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos ha emprendido una muy esperada revisión de populares medicinas de venta libre contra la tos y la gripa, etiquetadas para niños de apenas 2 años, en respuesta a la preocupación de que han causado varios problemas graves de salud.

Kenneth R. Cohen, un psiquiatra de Nueva York que se especializa en psicofarmacología, sugirió otra forma de enfocar el problema: no los niños inquietos, sino los adultos que tienen problemas para manejarlos.

Para esos adultos, señaló, existen medicinas contra la ansiedad, que deberían ser tomadas bajo la orientación de un médico y deberían ser probadas primero en casa.

"Absolutamente, los niños no deberían ser sedados en los aviones para la comodidad de otros pasajeros", subrayó Cohen.

Técnicas más saludables y efectivas

Phillipe Similon, un pediatra de Manhattan, afirma que la cuestión de cómo viajar con niños pequeños, y si es seguro darles sedantes sin prescripción, se ha vuelto una de las preguntas más comunes en su consulta.

Aconseja no hacerlo, y sugiere en cambio técnicas de conducta. "Asegúrese de que estén descansados antes de abordar el avión -indicó-, de que hayan comido bien y de que tengan algo que los distraiga, como un juguete pequeño o un libro".

Otros expertos aseguran que, aunque los menores de 2 años tienden a tener dificultades para quedarse quietos en un espacio reducido, son los más vulnerables a las sobredosis y a los problemas respiratorios.

Si las vías respiratorias de un niño se bloquean -por tener la nariz presionada contra un asiento, por ejemplo-, el sedarlos puede entorpecer el reflejo natural de cambiar de postura.

LESLIE BERGER
THE NEW YORK TIMES NEWS SERVICE