Abril 3 de 2006
Tres de cada diez hombres sufren la denominada 'anorexia sexual'

Estas son 10 claves para vencer esa falta de deseo sexual masculino. Alabarlo, dejarse llevar y recurrir a juegos sexuales son algunos de los trucos.

La ausencia del deseo es uno de los problemas sexuales más frecuentes. El estrés, los conflictos en la relación, la falta recurrente de momentos de intimidad o el padecimiento de una enfermedad, en muchas ocasiones, son la raíz del problema.

Pero cuando se trata de nuestra pareja -él es el perezoso-, es inevitable que entremos en shock…  ¿Tendrá otra? ¿Será que ya no le gusto? ¿Ya no lo excito? ¿Cómo tendré que seducirlo?

Según la sexóloga Luz Marina Giraldo, la falta de deseo no es una situación a la que hay que resignarse: “El deseo no es ni una tontería, ni un capricho. Si ellos dejan de experimentarlo es porque algo, serio o no, está pasando”.

La especialista revela que el problema con el deseo debe tomarse en serio cuando “la inhibición se siente como un mal  imposible de superar, cuando un periodo de apatía se prolonga y comienza a causar otros males o cuando se han intentado innumerables cambios en la relación y no han surtido efecto”.

Sin embargo, el impulso de desear no sólo depende de la voluntad. Existen agentes inhibidores y estimulantes. Y según el predominio de unos u otros en diferentes situaciones, el deseo se materializará o no. Por ejemplo, el amor es un gran estimulante para que se encienda, mientras que el miedo es un fuerte inhibidor que lo anula o lo desecha.

Buscando soluciones

Los especialistas dicen que la terapia ideal es la que se hace en pareja. Guíe a su hombre:

  1. Evite el autocontrol. Hay que dejarse llevar. Por qué no pueden besarse o tener intimidad en el carro, en la cocina o en el baño. Hay que descontrolarse y desfogarse.
  2. Juegos sexuales. Usted ha oído lo de los juegos mil veces…  Simplemente se trata de despojarse de los prejuicios, estar ajeno a tabúes y mitos y llegar al juego por el placer de jugar, dando paso a la curiosidad, la exploración, la fantasía y la pasión.

    Una ronda de prendas o unas escondidas, con derecho a besar en cualquier parte del cuerpo, pueden funcionar.
  3. No olvide el preámbulo. El juego previo apasionado provoca casi siempre una respuesta eréctil en él.
  4. Aprender juntos. La satisfacción sexual no viene con un manual de posturas, roces o caricias más o menos habilidosas.

    Nuestra sexualidad es un proyecto que empieza por aceptarnos, respetarnos y amarnos, y sigue por querer y aprender a gozar y a hacer gozar. Sin prisas y sin retos.
  5. Tenga una actitud positiva. Una actitud positiva frente al placer y una comunicación abierta, serena y de encuentro nos alejarán de la tensión.
  6. Dedíquele tiempo a su intimidad. No es posible amar, consentir y compartir sino disponemos y dedicamos tiempo a ello y lo hacemos como una más de las prioridades que nos marcamos en la vida. 
  7. Ojo con el estrés. Hay que ser conscientes de que es uno de los grandes enemigos del placer. Relájelo, un masaje ayuda.
  8. Las caricias son fundamentales. A veces se olvidan, pero son importantes tanto para ellos como para nosotras. Pruebe recorriendo su cuerpo con sus labios.

    También realice masajes suaves en los genitales de su compañero, que ayuden al hombre a conseguir una estimulación suficiente.
  9. Invítelo a cuidarse. Prestar la suficiente atención a su salud y a la dieta es un buen síntoma de que la persona se quiere y quiere gozar.
  10. Alábelo. Calificar positivamente el comportamiento sexual del hombre si logra la penetración, aunque sea breve, puede aumentar su autoestima.

Deseo Vs. Excitación

No hay que confundir el deseo sexual con la excitación. La segunda es una respuesta fisiológica que implica manifestaciones físicas como la erección o la lubricación.

El deseo es el impulso que lleva a buscar el placer. En condiciones normales, deseo y excitación actúan de forma conjunta. Sin embargo, en ocasiones puede darse una alta intensidad del deseo y, pese a ello, producirse bloqueos en la excitación sexual. O a la inversa.

Peleas con el deseo

Confesiones

“Mi marido se está recuperando de una enfermedad psicológica, ya está bastante mejor. Hace más de un año que no quiere sexo conmigo, dice que le agobia. No entiendo por qué ha mejorado en todo, menos en eso”.

Gabriela Parra, 34 años

“Mi esposa es la imagen de la mujer tierna y soñada, pero con ella no puedo pensar en una relación sexual apasionada. Solo me excito y tengo deseos sexuales con otras”.      

Ricardo Echeverri, 42 años

“Soy un hombre con pareja estable desde hace cuatro años. Cada vez me apetece menos hacer el amor con ella. He llegado al punto en el que la falta de ganas es casi total. Mi pareja me gusta como mujer y me gusta más como persona, como compañera, como amiga, pero no puedo llegar al clímax".

Santiago Trujillo, 48 años

Por Sandra Paola Real